Come What May
Palacio de carlos III, segovia
 
A veces los planes cambian.
El tiempo no acompaña y las cosas no salen exactamente como las habíais imaginado.
Y entonces pasa algo curioso.
Descubrís que nunca se trató del sol, del lugar o del plan perfecto.
Se trataba de vuestra gente, de las ganas de celebrar y de disfrutar de cada momento.
Esta es la historia de un día en el que no dejó de llover y, aun así, nadie dejó de sonreír.
 
Las mejores bodas nunca dependen del tiempo.
Dependen de las personas.